Homilía de Santa Misa 17 de Agosto de 2014

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Compartimos con usted la homilía de la Santa Misa del 17 de Agosto de 2014, de la parroquia Santa Cruz.

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Homilía de Santa Misa 10 de Agosto de 2014

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Homilía Santa Misa 20 de Julio de 2014

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DECLARACIÓN CONJUNTA DE LOS OBISPOS DE ESTADOS UNIDOS, MÉXICO, EL SALVADOR, GUATEMALA Y HONDURAS SOBRE LA CRISIS DE LOS NIÑOS MIGRANTES 10 de julio de 2014

DECLARACIÓN CONJUNTA DE LOS OBISPOS DE
ESTADOS UNIDOS, MÉXICO, EL SALVADOR, GUATEMALA Y HONDURAS
SOBRE LA CRISIS DE LOS NIÑOS MIGRANTES
10 de julio de 2014

Profundamente conmovidos por el sufrimiento de miles de niños, niñas y adolescentes que han migrado desde Centroamérica y México hacia los Estados Unidos y que ahora se encuentran detenidos en espera de ser deportados, los obispos de Estados Unidos, México, El Salvador, Guatemala y Honduras, movidos por el amor de Cristo, manifestamos a todos ellos y a sus familiares nuestra oración, solidaridad y compromiso.

Estos niños salieron de sus países empujados por la miseria, la violencia o el deseo de reunirse con sus padres o algunos de sus familiares que ya han migrado, y ahora, luego de enfrentar toda clase de privaciones y peligros, viven una terrible crisis humanitaria. Esta dramática situación nos afecta a todos y ha de comprometernos a “globalizar la solidaridad”, reconociendo, respetando, promoviendo y defendiendo la vida, dignidad y derechos de toda persona, independientemente de su condición migratoria.

En este sentido, vemos con esperanza la Declaración Extraordinaria de Managua, en la que los Países Miembros de la Conferencia Regional sobre Migración –Belice, Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estado Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana– han reconocido la corresponsabilidad regional y se han comprometido a implementar medidas integrales y articuladas para garantizar el interés superior del niño y adolescente, así como la unidad familiar; a difundir información precisa respecto a los “peligros del viaje” y la inexistencia de “permisos” para los que llegan a los Estados Unidos; luchar contra los grupos delictivos organizados de tráfico ilícito y de trata de personas; y mejorar las prácticas migratorias.

Un aspecto importante de la Declaración es el compromiso conjunto para erradicar las causas estructurales que provocan la migración irregular de menores de edad, creando programas de desarrollo social y económico en las comunidades de origen, así como programas de reinserción y reintegración para los que retornan. También se reconoce que algunos de estos niños y adolescentes migrantes podrían obtener la condición de refugiado o protección complementaria.

En este tenor, resulta positivo que México haya implementado la Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur y la creación de los Centros de Atención Integral al Tránsito Fronterizo para facilitar la internación segura de personas y bienes, y evitar los problemas originados por el desorden migratorio en la zona.

La Iglesia Católica, que desde hace muchos años viene haciendo gestiones ante las autoridades gubernamentales de Estados Unidos, México y Centroamérica en favor de los migrantes, continuará esta labor. También seguirá trabajando en la promoción humana, particularmente de los niños, de las familias y de los más pobres, en la restauración del tejido social y brindando acogida, atención y servicios a los migrantes en sus numerosos centros creados para ellos. La misma Iglesia expresa su disponibilidad para colaborar a fin de hacer realidad los acuerdos de la Declaración de Managua, convencida de que una estrategia de disuasión sin garantías de protección nacional e internacional es inefectiva e inhumana.

Por eso, apoyamos la solicitud que Monseñor Mark Seitz, Obispo de El Paso, Texas ha formulado al Comité de Migración de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de emitir declaratoria de crisis humanitaria para dar una respuesta integral al problema, creando políticas públicas que den servicios básicos y protección al migrante, examinado las raíces del éxodo migratorio, asignando recursos federales para invertir en los países expulsores a fin de evitar la necesidad de migrar, y promoviendo programas de reunificación familiar para los migrantes.

Los obispos, sus servidores, reiteramos la urgencia de respetar la dignidad humana de los migrantes indocumentados; fortalecer las instituciones gubernamentales para que sean auténticamente democráticas, participativas y al servicio del pueblo; combatir con firmeza la reprobable actividad de los grupos delictivos y del crimen organizado, cuya inhumana acción condenamos enérgicamente; garantizar la seguridad de los ciudadanos; e invertir en Centroamérica. En este sentido, hacemos un llamado a los empresarios, especialmente católicos, a que inviertan y contribuyan a promover la justicia y la equidad. Exhortamos a los padres de familia a no exponer a sus hijos a emprender el peligroso viaje hacia México y Estados Unidos. Y pedimos a la sociedad en general asumir el papel que le corresponde en este doloroso problema.

Ante el drama humanitario que estamos padeciendo, debemos escuchar al Papa Francisco, que con profundo realismo ha advertido: “Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia… Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor… La inequidad es raíz de los males sociales”.

Implorando la intercesión de Santa María de Guadalupe, Patrona de América, pedimos a Nuestro Señor Jesucristo que proteja a nuestros niños y sus familias en este difícil momento, y nos dé a todos la sabiduría para encontrar soluciones factibles, y audacia y fuerza para actuar en consecuencia.

+Óscar A. Cardenal Rodríguez Maradiaga,S.D.B. +J. Francisco Cardenal Robles Ortega
Arzobispo de Tegucigalpa Arzobispo de Guadalajara
Pdte. de la Conferencia Episcopal de Honduras Pdte. de la Conferencia del Episcopado Mexicano

+ Romeo Tovar Astorga +Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Santa Ana Obispo Auxiliar de Puebla
Srio. Gral. de la Conferencia Episcopal Srio. Gral. de la Conferencia del Episcopado de El Salvador Mexicano

+ Rodolfo Valenzuela Nueñez
Obispo de la Verapaz
Pdte. De la Conferencia Episcopal de Guatemala

+ Domingo Buezo Leiva
Obispo Vicario de Izabal
Srio. Gral. de la Conferencia Episcopal de Guatemala

+ Eusebio Elizondo
Obispo de Seattle
Pdte. del Comité de Migración y Refugiados
de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos

+ Guillermo Ortíz Mondragón
Obispo de Cuautitlán
Pdte. de la Dimensión de la Pastoral de la Movilidad Humana
de la Conferencia del Episcopado Mexicano

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Comunicado de la Conferencia Episcopal de Guatemala – 1-7-2014

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Guatemala – 1-7-2014
2 de julio de 2014 a la(s) 2:16
Comunicado de la Conferencia Episcopal de Guatemala
“Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia”
(Jn 10,10)
En coherencia con nuestro compromiso para que nuestros pueblos en Cristo tengan vida, la Conferencia Episcopal de Guatemala desea expresar públicamente sus preocupaciones ante hechos del acontecer nacional que merecen un juicio ético desde el Evangelio de Jesús.
Realidades actuales que NOS preocupan
• La migración hacia el norte sigue siendo un fenómeno incontenible. Se agrava más porque en los últimos dos o tres años involucra a menores de edad que son enviados desde acá por sus familiares, que parten en busca de sus padres que están indocumentados o que huyen de la violencia en sus lugares de origen y a veces en sus mismos hogares. La migración refleja la búsqueda de oportunidades que aquí no se encuentran, el deseo de trabajar para sostener a la familia y el deseo de reunificación familiar. Cruzar México se ha vuelto cada vez más peligroso y la actuación de muchas autoridades migratorias y de seguridad deja mucho que desear. Ello sin embargo no disuade a la población, especialmente a la joven y masculina, de seguir intentándolo. La migración es una radiografía de nuestras carencias, de la penetración del crimen organizado en amplios sectores de la geografía nacional, del incremento de mafias criminales que lucran con el tráfico de personas y de la falta de oportunidades. La reforma migratoria en USA no se inclina a favorecer la migración sino a restringirla. La migración solo disminuiría si en el país crecieran las oportunidades de ingreso, se facilitara mayor inversión de capital y se dieran políticas públicas orientadas no solo al gasto público, al derroche clientelar o a la corrupción pura y dura sino al favorecimiento de generación de empleos productivos.
• El desempleo crece ya que el grueso de la población joven se suma a la población desempleada o sub empleada. Los datos apuntan a que solo una pequeña minoría consigue empleo formal. El resto de nuestra juventud enfrenta el dilema de la migración, la informalidad o el crimen como estrategias de sobrevivencia. Si bien el salario mínimo es de los más altos en relación con otros países de la región, no siempre se cumple con él, especialmente en el mundo campesino, obrero e indígena. Además el costo de la canasta básica sube y el salario no es suficiente para sostener con dignidad a las familias. En el mundo rural el sueldo mínimo es pagado solo en una minoría de casos. Pero el fenómeno refleja, más que la existencia de algunos patronos sin escrúpulos, la realidad de pequeños talleres y comercios en que muchos empleados son parientes o vecinos del dueño que, enfrentado a tener que pagar un sueldo mínimo debería cerrar y destruirse así muchos miles de malos empleos, pero empleos al fin. En esa dirección hay una propuesta de que el salario mínimo lo fijen por municipalidades. Lamentablemente las maquilas, que son una fuente considerable de trabajo, muchas veces fallan en la consideración de la dignidad de los trabajadores.
• La violencia persiste, es un drama cotidiano que nos desangra y que nos deshumaniza. Se muestra así la enorme debilidad del Estado en todo el sistema de justicia y la falta de respeto al Estado por parte de quienes infringen gravemente la ley. La economía del crimen crece sin cesar, genera más empleos que la mayoría de sectores productivos y corrompe profundamente a nuestra juventud.
• La electricidad generada por hidroeléctricas es más amigable con el ambiente y más barata que la producida con combustibles. Somos un país con abundantes recursos hidráulicos y explotarlos racionalmente con vistas al bien común y al abaratamiento de la electricidad es necesario. Es importante sin embargo que las comunidades aledañas no vean a las hidroeléctricas como enemigas. Para ello se requiere un trabajo de sensibilización, de proveer de información adecuada a las mismas comunidades, de otorgar beneficios locales proporcionados pero también es necesario rechazar acciones violentas por parte de grupos infiltrados en las comunidades a quienes lo que menos les interesa es el bien común aunque a veces se arroguen el derecho a hablar por las comunidades y a manipularlas. El papel del Estado en la mediación, información, arbitraje de conflictos y aplicación de la ley es imprescindible en este horizonte.
• Un asunto de graves consecuencias pues afecta la salud de los guatemaltecos es la problemática del alto costo de las medicinas y su acceso a la mayor parte de la gente. Guatemala es uno de los países con medicinas más caras en el mu

ndo. En viajes al exterior hemos observado medicinas no genéricas, con los mismos nombres comerciales que tienen en Guatemala y con costos 5 o 6 veces inferiores a los nuestros. Abaratar a niveles de mercado las medicinas parece una demanda razonable y denunciar la manipulación de precios y los oligopolios es también justo.
• Persisten dudas muy serias sobre las concesiones mineras en el país. El Estado debe velar para que todo proyecto de explotación minera esté al servicio del desarrollo de la población. La explotación de recursos no renovables debe tener como resultado beneficios perdurables para el país. Algunas concesiones se han dado con estudios de impacto ambiental poco serios y de dudosa calidad técnica. No se han respetado las consultas comunitarias que con grandes esfuerzos hacen las comunidades mientras el Estado no los apoya. No se atiende tampoco a recomendaciones de los estudios hechos sin ánimo de lucro. Hay serias dificultades para abordar la problemática minera en un marco que tenga el bien común del país como horizonte último.
• En el ámbito de lo legal, denunciamos el abuso de los amparos como estrategia para dilatar o enredar sentencias, con la secuela de injusticias contra gente inocente. Justicia retardada e incumplida es lo que más vemos contra el aforismo legal de que la justicia ha de ser pronta y cumplida.
Principales sugerencias de acción:
• Creemos importante el establecimiento de un diálogo nacional que busque alcanzar consensos en temas de fondo y que tenga el suficiente músculo político para enfrentar con acciones algunos de los problemas de fondo ya señalados.
• Poner atención a una nueva ley de minería y de hidroeléctricas, que responda, en primer lugar, al bien común nacional, que atienda en lo posible a las demandas locales y juzgue, con nacionalismo, a los intereses del capital transnacional, de los consorcios y de los políticos.
• Nuevas y eficientes políticas en favor de un sistema integral de salud para todos los ciudadanos, que como consecuencia logren el acceso a medicamentos y control de los precios cuando sabemos que las medicinas en Guatemala son mucho más caras que en países vecinos.
• Debe entenderse que debido a las secuelas de los años de guerra y del papel del ejército en esos años, las poblaciones no aceptan con serenidad la presencia de efectivos del ejército y su control sobre los conflictos. También los líderes locales de comunidades que enardecen hacia la violencia a sus seguidores deben entender su grave responsabilidad al respecto y las consecuencias de sus incitaciones.
• Afinar y mejorar los mecanismos de consulta y diálogo que se requieren para ser eficaces ante los conflictos crecientes y crecientemente violentos.
• Redoblar esfuerzos para promover la creación de puestos de trabajo es urgente pero ello evidentemente requiere de una mayor injerencia del Estado en la promoción pero también en el control y la defensa de las inversiones que son las únicas que pueden generar empleos productivos. Crear empleos incrementando el gasto público no es solución de país aunque es comprensible tentación local o gremial en muchas ocasiones.
Con Esperanza y Alegría:
Las preocupaciones que surgen ante las grandes dificultades que hemos de afrontar como cristianos y como guatemaltecos no han de quitarnos nunca la Esperanza ni la Alegría a las que el Papa Francisco nos está invitando constantemente. Que María, cuyo espíritu se alegra en Dios su Salvador, acompañe y anime siempre nuestro compromiso.
Guatemala de la Asunción, 1 de julio de 2014

+Rodolfo Valenzuela Núñez +Domingo Buezo Leiva
Obispo de la Verapaz Obispo Vicario de Izabal
Presidente de la CEG Secretario General de la CEG

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